Si tu vecino tiene un tejado que parece de uralita, no te acerques a la cubierta, no intentes comprobar el material por tu cuenta y no recojas posibles fragmentos. La presencia de una cubierta antigua no significa automáticamente que se estén liberando fibras de amianto, pero sí requiere precaución si se encuentra deteriorada o está siendo manipulada.
La actuación adecuada dependerá de la situación:
- Si la cubierta permanece completa y no se están realizando trabajos, conviene hablar con el propietario y plantear una valoración profesional.
- Si existen placas rotas, fragmentos desprendidos o un deterioro evidente, debe comunicarse al propietario y puede solicitarse la intervención del ayuntamiento.
- Si se están cortando, perforando, rompiendo o retirando placas sin medidas de control, no te acerques a la zona y avisa a los servicios municipales o a la autoridad competente.
En ningún caso debes acceder a la propiedad del vecino ni manipular el material para comprobar si contiene amianto.
¿Es peligroso tener cerca un tejado de uralita?
La palabra uralita se utiliza habitualmente para referirse a las placas onduladas de fibrocemento. Sin embargo, no todas las placas de fibrocemento contienen amianto. También existen materiales más recientes fabricados con otras fibras.
En las cubiertas antiguas que contienen amianto, las fibras se encuentran incorporadas a una matriz de cemento. El riesgo potencial aumenta cuando el material:
- Está roto o muy degradado.
- Se perfora, corta, lija o golpea.
- Se desmonta sin un procedimiento adecuado.
- Se somete a trabajos que desgastan su superficie.
- Presenta fragmentos desprendidos o residuos abandonados.
Tener una cubierta cerca no permite afirmar por sí solo que exista una exposición. Para valorar el riesgo deben considerarse el estado del material, su accesibilidad, la posibilidad de alteración y las condiciones del entorno.
¿Cómo saber si el tejado contiene amianto?
El color gris, la forma ondulada, las manchas o la presencia de musgo no permiten confirmar que una cubierta contenga amianto.
La antigüedad del edificio puede aportar un indicio. Si las placas fueron instaladas antes de 2002, deben considerarse sospechosas hasta disponer de documentación o de una identificación profesional. No obstante, tampoco puede concluirse únicamente por la fecha que contengan amianto.
Cuando es necesario confirmarlo, el diagnóstico debe realizarlo personal cualificado. Puede incluir el estudio de la documentación del inmueble, la inspección del material y, cuando corresponda, la toma controlada de una muestra para su análisis en un laboratorio especializado.
El INSST explica que el diagnóstico debe contemplar tanto la identificación como la valoración del riesgo potencial del material.
Nunca debes pedir una muestra al vecino ni intentar obtenerla por tu cuenta.
Qué hacer paso a paso
1. Diferenciar la presencia del material de una situación de riesgo
Antes de presentar una reclamación, conviene distinguir entre una cubierta que simplemente existe y otra que muestra señales objetivas de deterioro o está siendo manipulada.
Desde tu propia vivienda o desde un espacio público puedes comprobar, sin acercarte, si se observan:
- Placas rotas o con partes ausentes.
- Fragmentos caídos en patios, parcelas o zonas comunes.
- Deterioro superficial importante.
- Restos depositados directamente sobre el terreno.
- Trabajos de corte, perforación, rotura o desmontaje.
- Material arrojado a contenedores convencionales.
Estas observaciones no sustituyen una inspección técnica, pero permiten explicar con mayor precisión el motivo de la preocupación.
2. Hablar con el propietario
El primer paso suele ser comunicar la situación al propietario de manera directa y respetuosa. Puede que desconozca la antigüedad del tejado, su estado o las obligaciones que afectan a cualquier futura intervención.
En lugar de afirmar que la cubierta está contaminando el entorno, es preferible describir lo que se ha observado y proponer una revisión profesional.
Si la cubierta pertenece a una comunidad de propietarios, la comunicación debe dirigirse al presidente o al administrador de fincas. Ellos podrán revisar la documentación del edificio y trasladar la cuestión a la comunidad.
3. Solicitar una valoración profesional
El propietario puede encargar una inspección para determinar:
- Si las placas son sospechosas de contener amianto.
- Si existe documentación sobre su fabricación o instalación.
- En qué estado se encuentra la cubierta.
- Si debe mantenerse controlada, repararse mediante un procedimiento autorizado o retirarse.
- Qué medios y trámites serían necesarios para intervenir.
Una empresa no puede entrar en una propiedad ajena ni tomar muestras sin autorización de su titular. Por tanto, la colaboración del propietario resulta necesaria para realizar una valoración completa.
4. Contactar con el ayuntamiento si existe deterioro o falta de respuesta
Cuando existen placas rotas, desprendimientos, residuos abandonados o un deterioro que pueda afectar a otras propiedades, puede presentarse una comunicación ante el ayuntamiento.
Según la organización de cada municipio, la solicitud puede dirigirse a:
- Disciplina urbanística.
- Conservación de edificios.
- Medio ambiente.
- Salud pública o sanidad ambiental.
- Policía local, si se están realizando trabajos potencialmente peligrosos.
Conviene facilitar la dirección exacta, describir únicamente los hechos observados e indicar cuándo comenzaron. También pueden adjuntarse fotografías tomadas desde la propiedad propia o desde un espacio público, sin acceder al inmueble ni fotografiar a sus ocupantes.
El objetivo inicial debería ser solicitar una inspección, no exigir directamente una sanción. Será la administración la que determine si existe un incumplimiento y qué medidas corresponden.
¿Dónde denunciar una cubierta de uralita?
No existe un único organismo competente para todas las situaciones.
Cubierta deteriorada o falta de conservación
El ayuntamiento suele ser la primera vía. Los propietarios tienen el deber general de mantener sus inmuebles en las condiciones legales de seguridad y salubridad, aunque las actuaciones concretas dependerán del estado del material y de la normativa autonómica y municipal aplicable.
Trabajos que puedan liberar fibras
Si se están realizando obras sobre una cubierta sospechosa sin una organización adecuada, puede avisarse al ayuntamiento, a la policía local o a la autoridad laboral competente.
Cuando existen trabajadores implicados, la Inspección de Trabajo puede comprobar el cumplimiento de las obligaciones en materia de prevención y exposición al amianto.
Fragmentos o residuos abandonados
Si aparecen placas o restos depositados en una parcela, contenedor convencional, camino o espacio público, debe avisarse al servicio municipal de residuos o medio ambiente.
Cuando se trate de un vertido ilegal, también puede trasladarse la información a los agentes medioambientales o al SEPRONA. La mera existencia de una cubierta instalada no justifica por sí sola una denuncia ante este organismo.
¿Está obligado el vecino a retirar el tejado?
No existe una obligación automática de retirar cualquier cubierta únicamente porque sea antigua o porque un vecino lo solicite.
La Orden de 7 de diciembre de 2001 prohibió la utilización, producción y comercialización del amianto y de los productos que lo contengan. Sin embargo, permitió que los productos que ya estaban instalados continuaran en uso hasta su eliminación o el final de su vida útil.
La normativa estatal no fija un plazo universal de 30 años que pueda aplicarse automáticamente a todas las cubiertas privadas. El estado real del material y su riesgo potencial deben valorarse técnicamente.
Por otra parte, la Ley 7/2022 de residuos obliga a los ayuntamientos a disponer de un censo de instalaciones y emplazamientos con amianto, acompañado de un calendario de retirada. La ley prioriza los lugares con mayor peligrosidad y exposición de población vulnerable, pero no establece que todos los tejados privados deban desaparecer antes de 2028.
Si la cubierta está deteriorada, provoca desprendimientos o incumple el deber de conservación del inmueble, el ayuntamiento puede inspeccionarla y ordenar las actuaciones que correspondan.
Qué debe cumplirse si el propietario decide retirarla
La retirada de una cubierta de fibrocemento con amianto no puede tratarse como una obra convencional.
El Real Decreto 396/2006 establece que, antes de realizar trabajos con riesgo de exposición al amianto, deben identificarse los materiales afectados y elaborarse el correspondiente plan de trabajo.
La empresa encargada debe:
- Estar inscrita en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto.
- Contar con el plan de trabajo aplicable y aprobado por la autoridad laboral.
- Organizar y delimitar la zona de intervención.
- Aplicar procedimientos que reduzcan la liberación de fibras.
- Desmontar las placas evitando roturas innecesarias.
- Acondicionar e identificar correctamente los residuos.
- Transportarlos y entregarlos a una instalación autorizada.
- Mantener la documentación que acredite la gestión realizada.
La inscripción en el RERA es un requisito imprescindible, pero no es suficiente por sí sola: cada intervención debe estar correctamente planificada.
Puedes consultar cómo debe organizarse una retirada de amianto y uralita antes de que el propietario contrate los trabajos.
Qué no debes hacer
Aunque la cubierta se encuentre junto a tu vivienda, no debes:
- Subir al tejado del vecino o acceder a su propiedad.
- Tocar, mover o recoger placas y fragmentos.
- Intentar obtener una muestra.
- Cortar, perforar, lijar, golpear o romper el material.
- Aplicar agua a presión sobre las placas.
- Encargar la intervención a un albañil o empresa que no pueda acreditar los requisitos aplicables.
- Intentar eliminar posibles restos o depósitos mediante métodos domésticos.
- Trasladar fragmentos en un vehículo particular o depositarlos en un contenedor convencional.
Las actuaciones improvisadas pueden alterar el material y agravar una situación que inicialmente podía estar controlada.
Una valoración profesional evita alarmas y actuaciones incorrectas
Si tu vecino tiene un tejado de uralita, la respuesta adecuada no consiste en ignorarlo, pero tampoco en dar por hecho que está liberando amianto.
Lo correcto es diferenciar una cubierta existente de una cubierta deteriorada o sometida a trabajos, evitar cualquier manipulación y acudir a los canales apropiados cuando existan indicios objetivos de riesgo.
Si eres propietario, administrador de fincas o miembro de una comunidad y necesitas valorar o retirar una cubierta, en Amianto Soliman podemos estudiar las condiciones de la intervención y organizar la retirada y gestión del residuo.
Puedes contactar con nosotros y enviarnos fotografías generales tomadas sin acercarte ni manipular el material.



